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PINTURA CREATIVA: “LETRAS EN IMÁGENES Y TRAZOS“

Este taller de pintura creativa está basado en dos metodologías: la de Arno Stern y la de Jean Pierre Klein, lo disfrutamos el pasado 25 de abril tras la rica comida compartida.


 


 Arno Stern contribuye a un trabajo de expresión muy importante. Utiliza un dispositivo que favorece la expresión libre. Propone un marco riguroso dentro del que se puede buscar la libertad. Por supuesto, no se puede decir que el trabajo se quede en la expresión, los participantes del “Closlieu”, lugar donde Arno pone en práctica su método, llevan generalmente años trabajando, por lo que se produce un proceso.



Este marco riguroso son las condiciones de la “Educación Creadora”. En palabras de Jean-Pierre Klein (2006:111): “(…) estas condiciones facilitan una especie de restablecimiento de un circuito que conecta la mano a la memoria orgánica.” Y son las siguientes:

Un dispositivo muy estricto: espacio cerrado, sin ventanas, pintura sobre grandes hojas de papel clavado con chinchetas en la pared, mesa-paleta central de dimensiones precisas (2m x 0,20m) con 18 colores alineados, todos los vasos con la misma cantidad de agua y silencio. (Ibíd.).

En nuestro dispositivo no estaremos sujetos a estas condiciones tan rigurosas. En nuestro espacio hay una ventana, pintaremos sobre grandes cartones sujetos en la pared con cinta doble cara, habrá una mesa paleta central con los tres colores básicos más el color blanco. Vasos de agua para cada uno, y un plato de plástico para cada uno a modo de paleta. Cada persona podrá llevarse a su lugar la paleta de plástico y el vaso.

La implicación es muy importante en este proceso, como explica Klein (2008), pues permite que el Sujeto de la enunciación figure de manera críptica en el enunciado sin ser por eso Sujeto de este enunciado. La persona se proyecta, sin saberlo, en su producción.

Se empieza por uno mismo, por una interiorización sin intencionalidad. Se puede obtener de forma clásica, por una relajación, una meditación, un viaje imaginario orientado (por ejemplo a través de la sugestión de visitar imaginariamente la casa de la infancia, o un paisaje en donde uno se siente bien, etc.) (Klein, 2008).

Nuestro dispositivo comenzó por una relajación de 5 minutos, en la que visualizaremos letras y palabras que recorran nuestro pensamiento, hasta que nos fijemos en una con especial atención. Esa será la palabra que guiará nuetra producción. Esta será la primera consigna.

En la segunda consigna nos enfrentaremos al cartón en blanco. Después de hacer una breve explicación del círculo cromático y de la forma de conseguir toda la gama de colores a partir de los tres colores básicos, cada uno irá haciendo sus mezclas de colores y llenando con imágenes y trazos el cartón, haciendo que la creación surja. Creación en la que estará presente la palabra evocada, las sensaciones que nos produce, los aromas, si los tiene, los recuerdos que nos trae... Utilizaremos la pintura en vez de la escritura para plasmar lo que cada uno siente, sin juicios, sin intención de crear una obra de arte, sin competir unos con otros. Solo la intención de crear libremente, donde el juego de pintar se convierte en nuestra lengua materna.

Para Klein (2008), cuando estamos en estado de crear, hay fenómenos curiosos de aceleración de pensamiento motor (de la mano, que sabe más que el cerebro). Es un medio de salir de lo mental. El cerebro cuenta si está incluido en el cuerpo.

Según Arno (2007), mientras dibujamos nos exponemos a muchos peligros, por ejemplo, tener que justificarse o que explicar nuestros dibujos. Aprendemos también que el trazo que debería estar al servicio del juego, del placer, produce un efecto en el espectador. En el momento en que hay que adaptar el trazo a las exigencias de los espectadores, explica, se acaba el juego.

Por todo esto, en su opinión, son tan importantes sus clases en el “closlieu”, donde no hay restricciones, donde el juego es como una lengua materna, que practican los presentes allí. Surge el juego de pintar. Nadie se sorprende de los trazos, ni los juzga, son una manifestación previsible, distinto de todo lo que se pinta fuera, en otras circunstancias. Los participantes tienen una relación de compañeros de aventura, nunca de competidores, pues comparten el espacio, sin nada que conquistar, sin buscar ser recompensados ni gratificados.

Durante todo el dispositivo se intentará un equilibrio entre lo personal y lo colectrivo. Ese espacio personal que no se comparte con nadie, en el que nadie entra ni a animar, ni a comentar, ni a sugerir, ni a preguntar. Y ese espacio colectivo que representa aquí la mesa paleta, en el que se tiene muy en cuenta a todos los demás. Con lo cual, esta estructura crea ya una relación con el educador, relación de asistencia. Asistiendo a sus necesidades concretas, haciendo su trabajo agradable, cómodo. Permitiendo que trabajen a su ritmo, con sus necesidades diferentes y sus intereses diferentes.

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