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VIVIR CON DIGNIDAD, ¿CÓMO? Marije Goikoetxea

El 25 de enero de 2015 tuvimos una oportunidad única de escuchar y dialogar sobre la dignidad en su sentido más amplio. Porque la dignidad habita en nosotros mismos, desde la perspectiva ética, yo valgo independientemente del valor que me den los otros. Una botella de agua no tiene dignidad, tiene precio. No podemos confundir el valor con el precio.

Creer en la dignidad es fácil, lo difícil es que en el día a día la diversidad de personas que conformamos la sociedad seamos tratadas con igual dignidad. Somos interdependientes porque somos vivíparos, lo extraño forma parte de mi. Tenemos dignidad, valemos en nosotros mismos. Pero somos diferentes. Tratar a la gente con igual consideración y respeto no es hacer los mismo con diferentes personas, porque somos diferentes. Además, tenemos pretensión de felicidad, de autorrealización con y para otros.




Hay algunas personas especialmente diferentes y ese hacerles especialmente diferentes, cuando esa diferencia se cataloga como mala, como negativa, se cataloga como patológica,  
se cataloga como enfermedad, la probabilidad de esa persona de sufrir una falta de respeto a su dignidad es muchísimo mayor.
Los modos de falta de reconocimiento de la dignidad son muy variados. Algunos son muy claros como pegar o torturar. Pero hay otros modos mucho más sutiles de falta de reconocimiento de la dignidad y que generan muchas situaciones de terrible sufrimiento.
Pero, ¿en qué se basa, se fundamenta la dignidad humana?

Cuantas veces sentenciamos entre lo normal y lo que se sale de la norma. Considerar que hay personas que se han desajustado para conseguir el objetivo de la naturaleza lleva a intentar corregir el desajuste de diversas maneras. Ajustar las diferencias todo lo que se puede porque no es bueno estar desajustado de la ley natural. Trisomia en el par 21, autismo,homosexualidad, demencia, déficits físicos... Qué peligro catalogar así la realidad!





 Recuperar la dignidad del otro pasa por recuperarla uno mismo. Uno que no tiene dignidad, que no se reconoce la dignidad, hace falta que tenga alguien al lado. Y como un madre que tiene a su hijo ante el espejo; el niño no se distingue que es él pero sí  ve a su madre, y ve que su madre que le dice: "niño bonito, mi hijo",  eso hace que yo me identifique así (fase del espejo de Lacan). Hay personas que tienen dificultades personales, culturales (las mujeres de determinadas culturas sobre todo) que no se reconocen dignas y hace falta que alguien desde al lado les diga: "Yo reconozco tu dignidad y por nada voy a tratarte así".  Yo reconozco que eres valioso o valiosa para mí, porque yo soy valioso o valiosa para alguien.
Todos los seres humanos necesitamos apoyo, necesitamos ser valiosos, necesitamos ser dignidad, porque todos tenemos déficits. Los humanos somos limitados. 



GRACIAS MARIJE

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